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Concesión de patentes

¿Cómo patentar un producto en Costa Rica?

Patentar un producto en Costa Rica es una de las consultas que recibimos más a menudo aquí en Protectia, por esto hoy vamos a dar unas simples pautas para saber cuáles son los pasos y los costes que te esperan para patentar en esta región.

Según datos del Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica, España ha sido en 2013 el primer inversor europeo en Costa Rica y el tercero del mundo. La tendencia en los últimos años ha registrado un significativo aumento de las exportaciones españolas y un flujo de internacionalización hacia esta región centro-americana.

Considerado esto, y las previsiones optimistas del Banco Mundial (BM)- que prevé para Costa Rica un crecimiento, leve, pero sostenido del 4,2% y 4,5% para el 2016 y 2017 respectivamente– saber cómo patentar puede ser una información útil para más de uno.

¿Cómo patentar un producto en Costa Rica? Requisitos y costes

Los requisitos para obtener una patente en Costa Rica son los 3 requisitos básicos y “universales”:

  • Novedad Mundial
  • Actividad inventiva
  • Aplicación Industrial

Para saber si una invención es nueva es muy recomendable para el inventor, antes de presentar la solicitud, realizar una búsqueda de anterioridades para determinar cuáles son los antecedentes más cercanos a su invención, lo que facilitará la redacción de la descripción y reivindicaciones. De aquí se entenderá la importancia de tener el respaldo de una Agencia Oficial de Propiedad Industrial en el proceso.

Por |16 de septiembre, 2015|0 comentarios

Prácticos consejos para saber cómo vender una patente

Si alguna vez te has preguntado cómo vender una patente, si eres titular de alguna y estás buscando una manera para sacar partido a este (potencial) valioso activo, en las próximas líneas podrás encontrar unos sencillos y prácticos consejos que ayudarán a disipar tus dudas.

Todo producto o servicio que utilizamos en nuestra vida cotidiana es el resultado de una larga cadena de innovaciones.

La Propiedad Industrial, en particular las patentes, pueden resultar fundamentales a la hora de convertir ideas e invenciones innovadoras en productos competitivos. Ademas, disponer de un monopolio sobre determinadas tecnologías aumentan de manera significativa los márgenes de beneficios de una empresa.

Algunos esfuerzos investigadores culminan en la creación de una patente que alcanza el éxito comercial por medios propios, pero en la mayoría de las ocasiones no se dispone de los medios necesarios por lo que se han de buscar otras salidas al mercado para rentabilizar todo el esfuerzo empleado.

Antes de continuar y para ayudar a quién no esté del todo familiarizado con los términos propios de la Propiedad Industrial, recordamos que una patente no es nada más que un derecho exclusivo de explotación otorgado por un Estado que permite impedir que a un tercero se beneficie de este desarrollo sin una autorización previa.

De esta definición se deduce que las patentes son derechos territoriales, es decir, se obtienen en cada país de forma independiente y a través de la oficina de patentes correspondiente. La propia definición muestra la posibilidad de vender una patente, lo que en la practica significa ceder el derecho a excluir a terceros del desarrollo de tecnologías que utilicen la invención patentada. Si combinamos estos dos termino es fácil llegar a la conclusión de que tu patente puedes también venderla en las regiones  donde no tienes capacidad y/o interés comercial y obtener así un beneficio ¨extra¨.

Para saber cómo vender una patente, deberíamos preguntarnos antes: ¿Por qué vender una patente?

La autopista PPH hacia la concesión de patentes

Los acuerdos conocidos con el nombre de Patent Prosecution Highway (PPH)  permite al solicitante de una patente pedir la tramitación acelerada en otra oficina de un país participante en el proyecto PPH. 

 

Por Ana Bueno, técnico de patentes en Protectia experta en las materias química, farmacéutica y biotecnológica y Álvaro González, abogado y Agente Oficial de la propiedad Industrial.

En protectia, por nuestra dilatada experiencia y grado de especialización en materia de patentes, conocemos  bien el largo camino que supone la tramitación de un expediente, comenzando por su depósito en la Oficina de propiedad industrial de origen, hasta obtener los títulos que permitirán comercializar el objeto protegido por dicha invención, con garantías suficientes, en aquellos países de interés en el que se pueda encontrar el consumidor del producto.

A este respecto, cabe destacar particularmente la tortuosa senda que los productos farmacéuticos deben recorrer hasta que alcanzan la meta de su puesta en el mercado. Este camino se inicia ya desde el primer estadio de desarrollo de un nuevo principio activo, el punto de partida para solicitar una nueva patente, antes incluso de determinarse bajo qué forma farmacéutica se podrá vender o cuál será su impacto comercial.

Esta tramitación contiene una larga estación intermedia, que puede dilatarse hasta varios años, aunque resulta obligada y decisiva en el procedimiento del expediente. Esta etapa, la constituye el examen de la nueva solicitud de patente en cuanto a los requisitos legales de patentabilidad establecidos para su concesión por parte de la administración correspondiente.

Este reposo obligado a menudo lleva implícita una complicada tarea de discusión o de adaptación entre la administración y el solicitante, en lo que podríamos considerar una etapa contradictoria, y permite que la patente prosiga su trayecto hasta llegar a la meta de la concesión. Este intermedio en el procedimiento debe tener lugar tantas veces como oficinas nacionales o regionales estén involucradas en el proceso de concesión, esto es, en intrínseca relación con el número de países en los que el solicitante tiene intención de proteger su producto.

Ahora la Oficina Española de Patentes y Marcas, en su esfuerzo por promocionar las invenciones españolas, ha hecho más asequibles los mecanismos de tramitación en el extranjero y ha firmado acuerdos bilaterales con Oficinas de patentes de otros países, dentro del marco de la internacionalización de las patentes españolas. Estos acuerdos se conocen con el nombre de Patent Prosecution Highway o PPH, impulsados dentro del marco del conocido PLAN PI.

La autopista PPH permite al solicitante de una patente española pedir la tramitación acelerada en otra oficina de un país participante en el proyecto PPH.

Adhiriéndose a este proyecto, esta estación intermedia obligatoria se verá reducida en todos y cada uno de los países de interés pertenecientes al PPH, cuyas oficinas intercambiarán la información referente al examen de los requisitos de patentabilidad, evitando con ello una innecesaria multiplicación de esfuerzos y, por tanto, acelerando el procedimiento de concesión.

A grandes rasgos, para no agotar al lector, en el procedimiento ordinario de concesión de una patente en España, tras la solicitud  es necesario esperar más de dieciocho meses para que sea expedido el Informe sobre el Estado de la Técnica (IET), donde se valoran los requisitos de patentabilidad que son la novedad, la actividad inventiva y la aplicación industrial, iniciándose en este momento, en muchos casos, una etapa contradictoria entre la administración y el solicitante para discutir o defender la solicitud en relación con tales requerimientos. Para reducir esta espera se puede optar por el procedimiento acelerado de concesión, pudiéndose llegar a la fase contradictoria en aproximadamente seis meses. Lo cual agiliza sensiblemente el tiempo de demora para los titulares de invenciones.

De igual forma, la autopista PPH permite trasladar este procedimiento acelerado a otras oficinas de patentes extranjeras, acortando sustancialmente los plazos de tramitación nacional o regional en cada una de ellas.

Por |16 de enero, 2012|1 comentario