Escribir, ya sea por cumplir un requisito académico, por obligación de trabajo o simplemente por placer, es una de las actividades creativas que acompaña el hombre desde siempre.

Hasta hace unos años la máquina de escribir ha sido un objeto de culto para tantos y una herramienta fundamental a la hora de redactar. Hoy es un instrumento claramente suplantado por el ordenador y la tecnología.

Reflexionando precisamente sobre la relación entre el acto de escribir y la tecnología moderna, me he encontrado recientemente con un vídeo (en donde un pequeño hijo “digital” y su padre ponen en comparación dos épocas) que ha sido motivo de inspiración para estas líneas.

Así pues he decidido incluir entre nuestra serie de patentes (y productos, más en general) de éxito las míticas máquinas de escribir Olivetti, objetos legendarios desarrollados en Italia por la famosa homónima empresa.

Olivetti: una breve historia de la empresa 

La empresa Olivetti tiene más de 100 años de historia y cultura en innovación y diseño.

En 1908 el ingeniero Camillo Olivetti, tras sus viajes a EEUU y tras haber visitado algunas grandes industrias y haber conocido la tecnología y gestión de empresas como la Underwood, fundó en Ivrea la Ing. C. Olivetti & C.S.p.A. “primera fábrica de máquinas de escribir”.

Nace así, del coraje y espíritu emprendedor de un joven ingeniero, una empresa que sellará la historia de la industria italiana y europea, en donde tecnología, diseño y cultura son las palabras claves.

Desde 2003 Olivetti S.p.a es una sociedad del grupo Telecom Italia (el principal grupo italiano operante en las telecomunicaciones), pero mantiene una identidad aparte, bajo el nombre de Olivetti.

Olivetti: historia de una marca ecléctica

Antes de curiosear entre los icónicos modelos de máquinas de escribir y sus patentes, merece una nota de atención la marca Olivetti, que hasta en su representación gráfica refleja la electricidad y dinamismo propios de la firma, siempre atenta a las últimas tendencias en cuanto a diseño y comunicación visual.

El fundador Camillo Olivetti había diseñado personalmente la marca un acrónimo “ICO” (Ingeniero Camillo Olivetti) que se utilizó en los tres primeros modelos de máquinas de escribir producidos por Olivetti: la M1, presentada en 1911, el M20 en 1920 y M40 de 1930.

Esta marca fue rápidamente abandonada, por dejar el paso a una imagen y estilo más modernos: numerosos gráficos, diseñadores e incluso pintores (como Xanti Schawinsky) trabajan en el logotipo a lo largo de los años, hasta llegar a la versión final en vigor desde 2009.

Algunas de las etapas de la evolución de la marca (Fuente: Museo de la marca italiana)

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Schema di riferimento
 

Os dejo cómo ejemplo el registro de la marca comunitaria 004322459 presentada en 2005:

Olivetti: los diseños y patentes

El primer modelo de máquina de escribir se comercializa en 1911, llamada M1, presentada en la exposición universal de Turín (se producirán alrededor de 6.000 ejemplares de esta máquina). 

Esta máquina era dotada de una especial sensibilidad de teclado y docilidad de escritura gracias a una novedad técnica inventada por el propio Camillo Olivetti, a la que se le denominó con el término “cinemático”.

Olivetti Lettera 22

Fuente: Wikipedia

Con el desarrollo tecnológico los modelos de máquinas de escribir se hacen cada vez más funcionales.

Numerosos son los registro de patentes y diseños industriales que se encuentran disponibles en las bases de datos. No voy aquí a enumerarlos puesto que un post no sería suficiente, pero sí voy a poner como ejemplos solo algunos de los modelos más míticos de la firma.

Varios modelos de máquinas de escribir Olivetti se hicieron objetos de culto: uno es la portátil Lettera 22 (del año 1950) por cuyo diseño además se declaró en 1959 por el Instituto de Tecnología de Illinois como el primero entre cien de los mejores productos de los últimos cien años.

Otro modelo que se ha convertido en un auténtico clásico del diseño industrial es la roja “Olivetti Valentine”, del año 1969. En lo que respecta a lo tecnológico no había novedades, la novedad estaba en otro plano: era peculiar y podía considerarse tanto accesorio de moda como de máquina de oficina.

La Olivetti Valentine está representada en el MoMa de New York.

Concluyo citando otro producto altamente vanguardista, quizás nacido prematuramente por la época (1965): se trata de la primera calculadora programable del mundo, la Programa 101, considera como la primogénita del ordenador personal.

Dejo como curiosidad el documento de memoria descriptiva de la patente sobre “Perfeccionamientos en calculadoras electrónicas” presentada en el año 1969.

 perfeccionamientos en calculadoras electronicas

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