¿Sabes qué es una patente de diseño? Al hablar de patentes, lo primero que hay que tener bien claro es que, según la legislación propia de cada país, existen diferentes tipos.

En general, una patente es un título otorgado por el Estado que reconoce el derecho de explotar en exclusiva una invención, impidiendo a otros su fabricación, venta o utilización sin consentimiento del titular. Como contrapartida, la patente se pone a disposición del público para general conocimiento.

Siempre en términos generales, las patentes protegen invenciones relativas a máquinas, aparatos, dispositivos, procedimientos, productos, que deben tener una aplicación industrial y describirse de forma tal que no resulten obvias por un experto en la materia.

Así pues tenemos patentes de productos, de procedimientos, patentes químicas, mecánicas, eléctricas y biotecnológicas, etc.

Pero, ¿Qué pasa con las patentes de diseño? ¿Acaso no se pueden patentar los diseños?

La respuesta es: según la legislación española y europea, no, los diseños no son patentables sino que se protegen por la modalidad de diseño industrial; los diseños protegen la apariencia de los productos y no pueden proteger la funcionalidad del mismo (tal y como hace una patente).

Sin embargo, si nos vamos a la legislación en Estados Unidos, podemos comprobar que sí existe la modalidad de patente de diseño.

Qué es una patente de diseño y cómo funciona

Ahora bien, aclarado que la patente de diseño es una de las modalidades de protección legal previstas en Estados Unidos, vamos a ver sus características principales. (También te aconsejamos la lectura del artículo sobre “Cómo se registra un diseño en Estados Unidos”).

Este tipo de patente (“design patent”) protege sólo la apariencia del artículo – que tiene que ser novedoso y original – y no sus características estructurales o funcionales. Diseños ornamentales de joyería, muebles, envases y hasta iconos de ordenador son ejemplos de objetos que pueden protegerse por las patentes de diseño. Una patente de diseño protege únicamente el aspecto del soporte tangible.

Así pues la ley de patentes en EEUU prevé la concesión de patentes de diseño para “cualquier persona que ha inventado cualquier diseño nuevo, original y ornamental para un artículo”.

Además:

  • No requieren tasas de mantenimiento, a diferencia de las patentes de utilidad
  • Las solicitudes de patentes de diseño incluyen una sola reivindicación
  • El periodo de prioridad internacional es de 6 meses y no de 12 meses como para las patentes de utilidad
  • Las solicitudes de patentes de diseño no están sujetas a publicación

Una vez concedida esta patente, tiene una validez de 14 años a partir de la fecha de concesión (a diferencia de los 20 años – a partir de la fecha de solicitud – de una patente de invención).

En términos generales, las patentes de diseño son mucho más fáciles de obtener que una patente de utilidad. Aun así, son generalmente consideradas una forma débil de protección, ya que sólo protegen específicamente la forma en que algo se ve.

Patentar un diseño: conclusiones

Por todo lo anter, una patente de diseño en Estados Unidos pude ser una elección muy acertada sólo si tu trabajo innovador consiste en un producto que tiene características únicas ornamentales.

Si, por otro lado, no estás interesado en esa área geográfica lo más aconsejable para proteger la forma estética de tu artículo industrial o artesanal es registrarlo como diseño industrial, que te otorgaría un derecho exclusivo de explotación del mismo por un máximo de 25 años renovables cada 5.

Lo ideal, como en la mayoría de los casos, es dejarte asesorar por un profesional experto que pueda trazar la mejor estrategia de protección de tu/s proyecto/s.

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