Solicitar una marca comunitaria es relativamente sencillo. De hecho si se hace una buena valoración previa de la viabilidad del registro antes de proceder a la solicitud en unos 5 meses la solicitud puede esta ser concedida.

Pero hay que tener claro que cuando la marca se concede y el derecho de uso en exclusiva en la Unión Europea se formaliza, no ha de terminar el trabajo.

De nada sirve disponer de una marca registrada si esta no se potencia en el mercado y se defiende.

Realizar campañas de marketing, invertir en la asistencia a ferias internacionales de nuestro sector, y en definitiva, trabajar en dar a conocer y hacer un buen nombre de nuestra marca es vital para el éxito empresarial, pero si no se pone mucho cuidado en la defensa legal de la marca este esfuerzo puede ser aprovechado por terceros o incluso tirado por tierra.

Si por ejemplo alguien solicita una marca comunitaria idéntica o parecida a la nuestra en España e Italia y no nos enteramos, o si lo hacemos, no nos oponemos a estas solicitudes en vía administrativa estaremos consintiendo su existencia y uso y en consecuencia que se aprovechen de nuestro nombre al inducir a la confusión a nuestros usuarios o consumidores.