En 2012, la investigadora del CiTIUS Paula López Martínez, a través de la Oficina de Valorización, Transferencia y Emprendimiento de la Universidad de Santiago de Compostela logró el primer título de propiedad industrial para una topografía de semiconductor de una universidad española.  

Sin embargo, esta noticia es desafortunadamente excepcional. En realidad este tipo de protección es muy desconocida y, como consecuencia, muy poco utilizada. Desde luego, mucho menos de lo que se suponía durante los años 80, años en los que los circuitos integrados semiconductores se convirtieron en la base de la industria electrónica que experimentaría un despegue extraordinario debido a las posibilidades que su utilización masiva permitía en el sector, en especial, la reducción drástica del espacio necesario. 

En aquel momento, la producción de estos circuitos integrados se caracterizaba por el elevado coste de diseño que comprendía el diseño del circuito funcional, el de cada elemento individual, el de su disposición geométrica y el de sus interconexiones. De igual forma, la copia de un circuito era posible y relativamente sencilla. Sin duda, estos dos elementos constituían el caldo de cultivo perfecto para la actividad de piratería que perjudicaba a los países más desarrollados que tampoco encontraban el encaje idóneo para la protección de los circuitos integrados bajo las modalidades tradicionales de propiedad industrial. 

Nacieron así un conjunto de legislaciones específicas, comenzando por la Ley de 8 de noviembre de 1984 sobre protección de circuitos integrados semiconductores “Semiconductor Chip Protection Act” promulgada en Estados Unidos de América. La ausencia de reflejo de este tipo de protección en el Convenio de la Unión de la París, convertía en complicada una protección de carácter internacional, por lo que en la Ley estadounidense se propuso acordar una protección provisional a los productores de los países que lo solicitaran, con tal de que las autoridades de tales países pusieran en marcha los mecanismos para proteger también los circuitos integrados. 

Como resulta previsible, esta disposición provocó una oleada de nuevas legislaciones: un año después, en mayo de 1985, Japón promulgaba una ley de protección específica y el 16 de diciembre de 1986, el consejo de la UE adoptó la directiva 87/54/CEE sobre la protección jurídica de las topografías de los productos semiconductores. 

A su vez, la transposición de esta Directiva dio como resultado la Ley 11/1988, de 3 de mayo, de protección jurídica de las topografías de los semiconductores (LPTS), en la que se define como objeto de protección el esquema del trazado, la configuración o disposición tridimensional del circuito y en la que se determinan y regulan los requisitos de protección y que vamos a analizar a continuación. 

¿Qué se puede proteger en España como topografías de semiconductores?

Según el artículo 1 de la LPTS, un producto semiconductor es la FORMA FINAL o INTERMEDIA de cualquier producto que cumpla con las siguientes condiciones: 

  1. Que esté constituido por un sustrato que incluya una capa de material semiconductor.
  2. Que tenga una o más capas suplementarias de materiales conductores, aislantes o semiconductores, dispuestas en función de una estructura predeterminada
  3. Que esté destinado a desempeñar, exclusivamente o junto con otras funciones, una función electrónica. 

Adicionalmente, la topografía de un producto semiconductor estará constituida por una serie de imágenes interconectadas, sea cual fuere la manera en que estén fijadas o interconectadas: 

  1. Que representen la estructura tridimensional de las capas que componen el producto semiconductor.
  2. En la cual cada imagen tenga la estructura o parte de la estructura de una de las superficies del producto semiconductor en cualquiera de sus fases de fabricación.