El pasado domingo se ha celebrado la final de la National Football League (NFL): Super Bowl 2015, el espectáculo de fútbol americano más famoso del mundo.

Muchas empresas y agencias crean anuncios y campañas exclusivamente para la Super Bowl, evento televisivo del año en EEUU (se estima de media una audiencia de unos 110 millones de espectadores) y que suele captar en sí la atención del mundo. Por supuesto, cada segundo de publicidad llega a alcanzar cifras astronómicas: algo cómo 4,5 millones de dólares cada 30 segundos.

La audiencia televisiva más la viralidad de las redes sociales (que con la Super Bowl alcanza niveles inimaginables), hacen que sea el escaparte ideal para reforzar la imagen de marca para los anunciantes. (Aunque concretamente el nivel de engagement es generado por apenas el 46% de ellos, y optimizar el gigante presupuesto no es tarea fácil). 

Siendo el evento deportivo más popular y más rentable de Estados Unidos, la Super Bowl es claramente la marca más valiosa de la NFL, y las normas que rigen su emisión y los consecuentes derechos de propiedad intelectual son muy estrictos y a veces digamos discutibles.