El submarinismo se ha puesto de moda en los últimos años y es muy amplia la oferta y posibilidades para poder practicarlo en casi todo el mundo. Tras realizar un básico curso y algunas bonitas inmersiones en el almeriense Parque Natural marítimoterrestre de Cabo de Gata-Nijar me queda claro que las máscaras de buceo sirven para algo más que para cortar cebollas sin montar un drama.

Además al acercarme con más detalle a este deporte y a los distintos equipos autónomos de respiración, sus componentes y accesorios compruebo que la tecnología ha permitido llegar al hombre a espacios antes inaccesibles; y las patentes, como no podía ser de otra manera, han jugado un importante papel en esta tarea.

Como desde el Blog de Protectia hemos comentado en múltiples ocasiones las publicaciones de patentes son una excelente herramienta para indagar y curiosear en la evolución tecnológica. Prueba de ello es que el reconocido, y no tan por ello conocido, inventor del primer equipo de respiración subacuática, el francés Jacques Cousteau aparece en más de una docena de familias de patentes.

Hoy, de algún modo, con estas líneas descubro y homenajeo al gran inventor submarino Jacques Cousteau pero no se puede obviar que en la mayoría de sus patentes aparece como inventor junto al ingeniero, y entiendo que amigo, Emile Gagnan.

Sus patentes comienzan a solicitarse a mediados del siglo pasado y se amplían con los años hasta alcanzar las casi 60 publicaciones. Como referencia en este enlace tenéis un resumen y detalles de los resultados obtenidos de una sencilla búsqueda sobre las publicaciones de patentes en que aparece Jacques Yves Cousteau como inventor.

Como podréis comprobar las patentes de Cousteau se extienden geográficamente a países tan dispares como Francia, Bélgica, Alemania, Australia, España, China, Estados Unidos o Reino Unido. Todas sus invenciones están relacionadas con el mar, pero abarcan campos muy distintos, que van desde los equipos y componentes para la respiración autónoma y sus perfeccionamientos a complementos para el buceo, vehículos submarinos o sistemas de propulsión para embarcaciones, lo que prueba su gran capacidad y la importante aportación realizada como inventor.