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Aunque las reivindicaciones de una patente son las que determinan el alcance de la protección que ésta recibe, la memoria descriptiva tan sólo tiene una función interpretativa, pero el texto de las reivindicaciones no debe ser entendido según el tenor literal del texto y le es aplicable la Doctrina de los Elementos Equivalentes, según establece el Tribunal Supremo en una sentencia de 10 de mayo de 2011.

La Doctrina de los Elementos Equivalentes, reivindicada por el Tribunal Supremo en esta sentencia, determina que se aplica “cuando sea evidente para un experto en la materia que su utilización permite obtener el mismo resultado que el obtenido por el elemento indicado en las reivindicaciones”.

Y esta doctrina, por tanto, debe considerarse compatible con la jurisprudencia del Alto Tribunal, que determina que mientras que en la memoria descriptiva se enseña cómo realizar y utilizar la invención, en las reivindicaciones se define el alcance de la protección jurídica.

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