Antes de hablar en concreto del contrato de transferencia de tecnología, es necesario matizar unos conceptos de base.

Primero: ¿A que nos referimos cuándo hablamos de “transferencia de tecnología”?

La transferencia de tecnología es aquel proceso según el cual se transmiten conocimientos, habilidades y resultados de investigaciones, mediante el que se entablan sinergias entre personas físicas o jurídicas, o incluso entidades estatales o supraestatales para hacer progresar el estado de la técnica, de forma que las partes puedan desarrollar de manera más eficiente el objeto de la innovación trasferida.

La finalidad de esta cooperación es proporcionar y/o intercambiar el know-how de los inventores potenciando la evolución tecnológica de la comunidad. Por lo que se constituyen en un motor eficiente de la economía en general.

En la sociedad moderna, la creación original es uno de los principales activos de cualquier proyecto, es por ello que aprender a transferir tecnología propia a terceros supone descubrir un valioso medio de rentabilizar la investigación y desarrollo y proporciona una vía comercial muy importante para capturar nuevos recursos.

Cómo manejar la transferencia de tecnología es uno de los campos más densos de la propiedad industrial, por lo que hemos simplificado lo más posible las variables que inciden en la misma. Sin embargo, si se llega a dominar, comprendiendo su funcionamiento, permite alcanzar a sus actores superioridades competitivas, por lo que se constituye en una herramienta muy interesante.

Los objetivos de este post son: saber identificar estas oportunidades de negocio y adquirir medios para hacerlas efectivas de manera ventajosa.