Para la mayoría de las empresas es habitual preparar auditorías contables o financieras pero con poca frecuencia se escucha hablar sobre auditorías de Propiedad Industrial.

La Propiedad Industrial es un activo intangible, que en ocasiones, puede ser el más valioso que se posee, inclusive por encima del resto de los bienes que forman parte del inventario de la empresa. Un claro ejemplo de este fenómeno es Google, donde sus marcas, patentes y diseños constituyen su mayor capital.

Por ello, es preciso darle a estos activos la importancia que se merecen, realizando auditorias periódicas para detectar elementos infrautilizados, identificar posibles riesgos para los resultados de la empresa, y proporcionar la información necesaria para idear estrategias que mejoren la posición en el mercado.

Estas auditorías deben estar realizadas por despachos profesionales en colaboración con la empresa para poder detectar todos aquellos activos que deben estar sujetos a registro y que no han sido debidamente protegidos. Además, se debe identificar y comprobar la situación de todos los registros con que ya se cuenta y comprobar que están en perfecto vigor y dan cobertura a todos los servicios y productos en uso. También se pueden prever sus posibles próximos vencimientos.