A día de hoy, innovar es una actitud casi “obligada” para cualquier empresa que quiera sobrevivir en el mercado y destacar de la competencia.

Por esto, diseñar una adecuada estrategia de protección industrial (en el sentido de protección de activos intangibles) se hace fundamental para evitar sacar el maximo partido a los esfuerzos invertidos. Los mejores instrumentos para lograr esta protección se logra a traves del correcto uso de los derechos de Propiedad Industrial: las marcas, patentes, modelos de utilidad y diseños industriales registrados constituyen los principales activos intangibles que aportan valor a una empresa independientemente de su tamaño, y lo hacen fuerte frente a los competidores y/o a posibles copias ilícitas por parte de terceros.

Si eres Pyme o emprendedor, con toda probabilidad estos temas no te resultarán nuevos, y en el caso de que sí, pues te resultarán de gran utilidad.

En líneas generales, la obtención de cualquier de los títulos que hemos citado (patente, marca, diseño o modelo de utilidad) otorga derechos exclusivos a su titular (que puede ser una empresa, un privado, un ente público, etc.) protegiendo tanto su actividad innovadora como la actividad “mercantil”

Recordamos de forma concisa las principales características de cada una de estas modalidades de registro gracias las cuales se obtiene una protección industrial fuerte:

  • Marcas: una vez registradas, otorgan a su titular el derecho exclusivo de uso sobre las mismas (generalmente por la duración de 10 años renovables por iguales periodos de tiempo) y permiten impedir que otros (privados o empresas) comercializan sus productos o servicios con la misma denominación o signo o bien con una denominación parecida que pueda inducir los consumidores a confusión. De esta forma, las marcas registradas tienen varias utilidades:

Indican a los consumidores el origen empresarial de los productos, garantizan la calidad de los mismos y permiten destacarlos frente a la competencia.

  • Patentes o modelos de utilidad: sin entrar en el mérito especifico de las diferencias sustanciales entre estas dos modalidades, simplemente recordamos que ambas reconocen el derecho de explotar en exclusiva las invenciones que resultan de la innovación de una empresa, impidiendo a terceros su fabricación, venta o utilizo sin consentimiento.
  • Diseños: protegen el aspecto meramente estético de un producto, y gracias a su registro se adquiere el derecho de impedir su reproducción o imitación por parte de terceros, con lo cual se fortalece la posición de la empresa en el mercado.

En definitiva, una adecuada protección industrial y una de las maneras más acertadas para consolidar y proteger un negocio, es a través de los derechos de Propiedad Industrial.

 

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