Aquí en el blog de Protectia, patentar una app es un tema bastante recurrente: los programas informáticos o aplicaciones están en alza y todo el mundo quiere saber cómo proteger su desarrollo de las imitaciones.

Vamos a tratar de ir por orden y empezamos por esclarecer conceptos básicos y darte información útil para patentar una app.

¿Qué es una aplicación móvil o “app”? Una aplicación móvil es un programa informático diseñado para funcionar en teléfonos inteligentes, tabletas y otros dispositivos móviles. Es más: sin aplicaciones, ningún ordenador o móvil podría funcionar, con lo cual la implementación de software y hardware hace posible que hoy en día el impacto de estas sea cada vez mayor.

Sin embargo, la forma de proteger las aplicaciones y, más en general, programas de ordenador no es tan inmediata de detectar.

Las invenciones implementadas por ordenador no pueden patentarse en cuanto tal según la legislación europea.

De hecho, el software está excluido de la protección del Derecho de patentes porque se considera que no es un invento en el sentido que exige la Ley: este debe constituir la solución a un problema técnico, a parte que reunir los 3 requisitos básicos de patentabilidad: actividad inventiva, novedad y aplicación industrial.

¿QUIERES PATENTAR UNA APP?

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Así pues si has desarrollado una aplicación móvil o programa informático novedoso, lo primero que debes hacer, junto con un profesional de la Propiedad Industrial, es analizar si la patente es la forma más adecuada de protección.

Para poder patentar una app, esta tiene que ser una invención que, implementada en un ordenador, tenga un efecto técnico adicional y que, gracias a ello, sea posible generar un cambio físico en nuestro entorno. Es decir: no es suficiente que la aplicación en cuestión resuelva un problema, sino que es esencial que el resultado se pueda “extraer” del medio virtual para modificar la materia.

¿Por qué patentar una app? Las 3 razones que esperabas

Si se da el caso que la aplicación que has desarrollado para tu empresa reúne los requisitos que acabamos de mencionar (es decir, aporta un “efecto técnico adicional”), y si has evaluado el caso junto con un profesional, la patente será el medio de protección que necesitas. Hay 3 razones principales:

  • Muchas áreas tecnológicas han aumentado su funcionalidad y eficiencia gracias a invenciones implementadas en ordenador, así que es posible que la parte innovadora de la aplicación que hayas desarrollado pueda beneficiar no solo a ti o a tu empresa, sino a la sociedad en su conjunto. Por esto, obtendrás un derecho exclusivo temporal (generalmente 20 años) que impide que terceros puedan copiar y explotar la invención sin tu consentimiento.
  • Patentar contribuye en promover la innovación y sobre todo permite que la empresa o desarrollador pueda recuperar su inversión y esfuerzos gastados en actividades de I+D.
  • Aunque es cierto que una grande empresa tiene mayores recursos financieros para abarcar los costes de patentar una app, para muchas Pymes o startups con pocos recursos y cuota de mercado, las patentes pueden representar la única oportunidad para defender su posición frente a la competencia.

Patentar una app no es la única opción. Otras vías de protección.

Si finalmente, tras acudir a una agencia de Propiedad Industrial que haya realizado un atento estudio para analizar tu proyecto, resulta que la app no es patentable, todavía existen otras vías de protección legal.

Estas vías, en la práctica, son las más comunes en el caso de aplicaciones móviles y se deberían siempre contemplar para obtener una protección con base jurídica fuerte.

La primera y más básica es el registro de marca de la aplicación. El nombre de la app, así como su eventual logotipo, es el elemento primario que la identificará en el mercado y a los ojos de los consumidores, así que registrarla en aquellos territorios en donde tengas interés comercial supondrá la base para:

  • Tener un activo que puede resultar rentable (a través de su venta o licencia).
  • Impedir que otros te copien.
  • Tener un derecho de uso exclusivo por 10 años, renovables por iguales periodos de tiempo.

Otro aspecto muy importante que debería hacer que te decantes para una protección legal adecuada de tu app o invención implementada en un ordenador es la autoría de la misma. La manera más rápida y flexible para dar fe de ella, es a través de un protocolo notarial.

Para finalizar, cabe destacar que los contratos de cesión de derechos son una ulterior importante vía de protección legal.

Su objetivo es establecer un documento contractual personalizado que regule los derechos de propiedad intelectual de todos aquellos que intervienen en el desarrollo de una aplicación, para que quede claramente definido quien ostenta la capacidad de explotación económica de la aplicación. La cesión de los derechos económicos debe ser expresa, pues de lo contrario la ley presume que el propietario es el autor de los mismos.

Concluimos dejando como consejo un lema que solemos proponer en cuanto podemos y que resume en pocas palabras los conceptos que hemos analizado. Podrás guardar la imagen (y compartirla, ¿porque no? ) y tenerla siempre a mente:

frases inspiradoras

 

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