Breve historia de las revisiones de boletines en una agencia de patentes y marcas

Allá por los años 70 del Siglo XX, comencé mi andadura profesional en una agencia de propiedad industrial e intelectual, y recuerdo perfectamente la ardua labor de revisión de boletines, tanto en el plano de detección de parecidos como en el de localización de incidencias y resoluciones de los expedientes en cartera.

boletines de patentes y marcas antes de la informáticaTras mas de cuarenta años, echando la vista atrás voy a relatar los “procedimientos y herramientas” que se usaban para llevar a cabo tan delicadas e importantísimas labores para  la correcta consecución de estas tareas de mantenimiento y vigilancia de expedientes.

Boletines de patentes y marcas antes de la informática: El Procedimiento

Los días en que se publicaba  el “Boletín” (Boletín Oficial de la Propiedad Industrial), concretamente los días 1 y 16 de cada mes, desde primera hora de la mañana, dos personas se ponían, una enfrente de la otra, la una con el Boletín abierto y la otra con las fichas o listados de vigilancia.

Normalmente, el orden de revisión solía ser: Publicaciones de la solicitud suspensos, concesiones, denegaciones, anulaciones, recursos… Y en todos los casos, al publicarse todos estos conceptos por riguroso orden numérico, una de las personas “cantaba” el primer número, respondiendo la otra con el número siguiente de sus fichas o listado, hasta que iban apareciendo las coincidencias, anotándose a continuación en la ficha correspondiente el acto publicado para preparar seguidamente las oportunas comunicaciones a los clientes.

Posteriormente venía la delicadísima labor de la revisión de “parecidos” entre las nuevas solicitudes publicadas, y los expedientes en cartera.

Por lo que respecta a los signos distintivos (Marcas, nombres comerciales, y –en aquel entonces- Rótulos de Establecimiento), los expedientes a vigilar se encontraban ordenados no solamente por  orden alfabético de su denominación, sino por su pronunciación o sonido fonético (b-v – c-z – c-k – etc……) en un libro.

Esla revisión de parecidos la solía hacer una sola persona, generalmente la de más antigüedad en el despacho, ya que, aparte de la “herramienta” antes comentada, contaba con la ventaja de que en su memoria estaban “almacenadas” las denominaciones de un importante número de expedientes.

Y así, marca por marca, se iba “chequeando” la nueva solicitud con las contenidas en el libro de parecidos, y anotando las susceptibles de oposición, para posteriormente comunicar al cliente recabando su conformidad e instrucciones.

En la actualidad la informática ha aligerado esta tarea gracias a los programas específicos desarrollados por y para profesionales, pero aún así todas las mañanas me gusta encender mi ordenador y revisar el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial español.

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