Entre nombre comercial y marca existen varias diferencias pero son dos conceptos que tienden a confundirse, generando algunas dificultades a la hora de proceder a su registro.

Aquí en nuestro blog es un tema que hemos tratado en varias ocasiones pero considerada su importancia y el interés que despierta por las numerosas consultas sobre el tema, volvemos ahora a reflexionar sobre el papel y las diferencias que hay entre una marca y nombre comercial.

Ante todo, podemos afirmar que la identidad de cualquier negocio (bien sea de un autónomo, pyme o multinacional) es la clave para su éxito (o fracaso). De ahí se comprenderá fácilmente que cuidar la imagen de nuestra empresa es lo primero que hay que hacer: distinguirse de la competencia y transmitir confianza a los clientes parecen ser los pasos “base”.

Para consolidar este proceso de creación de nuestra imagen, debemos meditar con atención acerca del mejor signo distintivo que podemos dar a nuestro negocio/empresa: su marca. La elección no es un procedimiento nada fácil, por eso es muy recomendable confiar en expertos en materia de propiedad industrial (mejor Agencias oficiales de PI, como Protectia) que nos pueden guiar y estudiar si las denominaciones que nos interesan son viables, o no. Es decir: si existen derechos anteriores o se incurre en alguna de las prohibiciones de la ley, no será posible utilizar el signo elegido para identificar los productos o servicios de nuestra empresa.

Este concepto nos lleva directamente a la definición de marca: es un signo distintivo que se protege a través de un título otorgado por el Estado que concede a su propietario el derecho exclusivo de utilizarlo en el mercado.

El nombre comercial, por otro lado, no representa un producto o servicio; sirve para identificar una empresa en el tráfico mercantil y diferenciarla de las demás empresas del mismo sector.

Los trámites para el registro de un nombre comercial y marca son muy similares: ambos en el caso de España se inscriben en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), los requisitos, tramitación y duración del derecho que confieren (10 años) son idénticos.

Cabe destacar que, a pesar de las similitudes, en la practica la marca registrada presenta algunas ventajas frente a un nombre comercial: la marca puede extenderse internacionalmente por ejemplo como marca internacional y/o marca comunitaria, pero no en el caso del nombre comercial no es posible, entre otros motivos, por ser una modalidad que en la mayoría de legislaciones no lo contempla. 

Para concluir, es importante saber que nombre comercial y marca  no tienen por qué coincidir, es decir: una empresa puede tener un nombre comercial y registrar distintas marcas para identificar sus distintos productos o servicios.

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