Por Carla Chabrowski Muñoz

En Bargento 4, después de la interesante ponencia de Luis Naranjo, fui ganadora del concurso que organizaba Protectia y cuyo premio era el registro gratuito de un nombre de marca.

Ganar el premio fue un golpe de suerte que vino en el momento justo. Llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de montar mi propia empresa y esto me daba el empujón que necesitaba.

Pero… ¿cómo llamo a mi marca?

Hay personas que lo tienen claro desde el primer momento, pero ese no era mi caso, de hecho tardé varias semanas en decidirme por el que será el nombre de mi marca. Estos fueron mis pasos:

1- Como con todo, lo primero fue investigar y llegué a la conclusión de que lo más importante para un nombre de marca es que sea:

  • Descriptivo
  • Diferenciador
  • Fácil de pronunciar y escribir
  • Fácil de recordar

2- Lo siguiente fue definir cuál sería mi actividad empresarial. Teniendo en cuenta que el registro es para diez años, debía pensar a largo plazo, ya que la actividad que desarrolle hoy podría presentar cambios en el futuro.

3- Luego vino el brainstorming de nombres. Para esto hice un listado con todas las palabras que se me ocurrían que pudiesen estar relacionadas con la actividad empresarial. Lo que hice con estas palabras fue:

  • Crear nombres mediante la combinación de palabras completas.
  • Crear nombres mediante la combinación de sílabas de las palabras del listado.
  • Inventar palabras mediante la modificación de otras. Por ejemplo: añadiéndole terminaciones.

4- Ahora vino el momento de la verdad, mirar si el dominio ya estaba registrado. Esto resultó ser bastante frustrante, ya que parece que toda combinación posible ya está registrada. Esto es especialmente notable si, como yo, insistes en tener un dominio.com.

5- Lo último fue revisar en la OEPM si esa denominación ya estaba registrada, aunque esto era bastante improbable si el .com todavía estaba libre.

Hay que tener cuidado al utilizar la herramienta proporcionada por la OEPM, ya que sólo da resultados exactos, sin tener en cuenta las semejanzas fonéticas, las cuales podrían causar la denegación de la solicitud. Profesionales como los de Protectia serán de gran ayuda en este punto.

Y para los que se encuentran en esta misma situación, un consejo: no te obsesiones con encontrar el nombre perfecto a la primera, dedícale cortos periodos de tiempo al día para evitar la frustración al quedarte estancado/a.

Para terminar…

Si has seguido leyendo hasta aquí, a lo mejor te interese saber por qué nombre me decidí al final. Por cortesía de Protectia registré “Pandamio”.

Este nombre es un guiño al panda de google, como sinónimo de contenido de buena calidad y las cosas bien hechas, y además respondía a todos los requisitos que pedía: es fácil de pronunciar y de escribir, es único (el dominio.com estaba libre) y considero que es bastante fácil de recordar.

A día de hoy a Pandamio todavía le queda un camino por recorrer y matices que pulir, pero una cosa está clara, durante los próximos 10 años nadie nos podrá quitar la denominación que nos diferenciará y nos dará valor como empresa.

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