Hoy estrenamos nueva sección que llamaremos simplemente inventos patentados. En ella pretendemos mostrar invenciones que se hayan patentado y sean curiosas, tras las que se encuentre alguien especial que encierren una historia digna de resaltar.

Queremos empezar haciendo un pequeño homenaje a un pionero y visionario extremeño, el perito industrial Arturo Estévez Varela nacido en Valle de la Serena el 31 de julio de 1914.

En el siguiente vídeo de la uno de televisión española se muestra su invención más conocida: el motor de agua.

Esta es la invención por la que fue más conocido en la década de los setenta. De hecho, fue entrevistado con cierta frecuencia en radio y televisión y llego a ser invitado varias veces a un programa de televisión que presentaba en TVE Rafael Escamilla, conocido comentarista de motor en la época.

Pero finalmente su invención quedo en nada. Sobre los motivos se ha fabulado mucho, apuntándose desde al régimen de Franco, hasta a la intervención de las grandes petroleras y puede que algo de cierto haya; pero la realidad es que a día de hoy nada es tan rentable, accesible y barato como el uso del petróleo para mover un vehículo.

Estévez Varela murió en el anonimato pero quedo constancia de su afán investigador en el registro de patentes. Al menos 22 patentes en España llevan su nombre, también algunas en el extranjero, todo un logro considerando los medios de que disponía en aquella época.

En la web de la oficina española de patentes y marcas tenemos acceso a información completa sobre las 22 patentes españolas publicadas de Arturo Estévez Varela.

A continuación una muestra de la diversidad de campos técnicos que abordo con 3 de estas publicaciones de patentes. También mostramos una publicación francesa prueba de su proyección internacional.

Antes de finalizar, otro dato sorprendente de este brillante inventor. Llego a retirar una solicitud de patente española para cederla a la NASA. Esta patente era aplicable a la recuperación de cohetes espaciales y el acuerdo llego tras su vuelta de Cabo Kennedy, donde presencio el lanzamiento del Apolo 11. A este ingenio lo llamó “plano-alas” y podría utilizarse también en el salvamento de aeronaves con problemas pues consistía en esencia en asociar a la nave un sistema de palas capaz de disminuir la velocidad de caída en la atmósfera.

El idealismo y capacidad de Arturo Estévez Varela es palpable a día de hoy. Ejemplo de ello es que actualmente la tecnología de su rudimentario motor de hidrógeno es base de investigación en energías alternativas en puntos tan dispares como la Universidad de Minnesota y el Instituto de Ciencia Weizmann, en Israel, según la revista NewScientist.

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