El pasado domingo se ha celebrado la final de la National Football League (NFL): Super Bowl 2015, el espectáculo de fútbol americano más famoso del mundo.

Muchas empresas y agencias crean anuncios y campañas exclusivamente para la Super Bowl, evento televisivo del año en EEUU (se estima de media una audiencia de unos 110 millones de espectadores) y que suele captar en sí la atención del mundo. Por supuesto, cada segundo de publicidad llega a alcanzar cifras astronómicas: algo cómo 4,5 millones de dólares cada 30 segundos.

La audiencia televisiva más la viralidad de las redes sociales (que con la Super Bowl alcanza niveles inimaginables), hacen que sea el escaparte ideal para reforzar la imagen de marca para los anunciantes. (Aunque concretamente el nivel de engagement es generado por apenas el 46% de ellos, y optimizar el gigante presupuesto no es tarea fácil). 

Siendo el evento deportivo más popular y más rentable de Estados Unidos, la Super Bowl es claramente la marca más valiosa de la NFL, y las normas que rigen su emisión y los consecuentes derechos de propiedad intelectual son muy estrictos y a veces digamos discutibles.

El término “Super Bowl” – y un sorprendente número de otros términos “super” (“Super Domingo” ®, “Super Bowl Concert Series” ®, “Super Bowl de Golf” ® )- han sido registradas como marcas de la NFL. Esto significa que, mientras que esos términos se pueden utilizar en ciertos contextos limitados, como regla general no pueden ser utilizados en cualquiera de las promociones comerciales.

Como curiosidad, destacar que el primer registro de marca se solicitó en 1969 por la National Football League, nº 0882283, por la clase 41 de la Clasificación de Niza.

Sin duda esta es una interesante ocasión para reflexionar sobre el equilibrio entre la vigilancia necesaria y el uso justo de una de las marcas más famosas del mundo.

Sin entrar en polémica, creo que todos, por supuesto, tienen el derecho de proteger sus signos distintivos y tienen el derecho exclusivo a utilizarla en el tráfico económico con el fin de distinguirla de la competencia, impidiendo a otros crear “copias” que pueden llevar a la confusión del consumidor. Sin embargo, como siempre es una cuestión de sentido común y la elección de comportarse éticamente, no usar el poder legal y financiero arbitrariamente. 

Para concluir y relajarnos un poco, os dejo uno de los spots publicitarios que están corriendo en las redes de una marca histórica para la Super Bowl: Budwiser. 

 

Apúntate a nuestra Newsletter
Recibirás una vez al mes novedades y noticias sobre patentes, marcas y mucho más
No recibirás correos spam