Según la Legislación Española, las prohibiciones absolutas de marcas son normas que implican que la marca en cuestión presente un problema intrínseco que impida que la misma se pueda registrar.

Las prohibiciones absolutas de marcas se refieren al signo en sí. El signo o medio es incapaz de funcionar como marca bien porque no puede en absoluto distinguir productos o servicios o bien porque no puede distinguir los productos o servicios para los que la marca se solicita.

Así que, al registrar una marca, hay que tener en cuenta dichas serie de supuestos que, si se dan, impiden el registro de la misma.

Las prohibiciones absolutas de marcas son previstas en el artículo 5.1 de la Ley de Marcas:

“No podrán registrarse como marca los signos siguientes

a. Los que no puedan constituir marca por no ser conformes al artículo 4.1 de la presente Ley.

A este propósito, recordamos el concepto de marca según la Ley española: “Se entiende por marca todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir en el mercado los productos o servicios de una empresa de los de otras”.

b. Los que carezcan de carácter distintivo.

Es decir: la marca que se pretende registrar no presenta un carácter distintivo “mínimo” concretamente en relación a los servicios y/o productos solicitados.

c. Los que se compongan exclusivamente de signos o indicaciones que puedan servir en el comercio para designar la especie, la calidad, la cantidad, el destino, el valor, la procedencia geográfica, la época de obtención del producto o de la prestación del servicio u otras características del producto o del servicio.

La finalidad de la prohibición es evitar que sobre una denominación o gráfico descriptivo recaiga un derecho exclusivo de utilización que impide a otros competidores usarlo en productos y/o servicios que son similares.

d. “Los que se compongan exclusivamente de signos o indicaciones que se hayan convertido en habituales para designar los productos o los servicios en el lenguaje común o en las costumbres leales y constantes del comercio.” 

e- “los constituidos exclusivamente por la forma impuesta por la naturaleza del propio producto o por la forma del producto necesaria para obtener un resultado técnico, o por la forma que da un valor sustancial al producto”

f- “los que sean contrarios a la ley, al orden público o a las buenas costumbres”

g- Los que puedan inducir al público a error, por ejemplo sobre la naturaleza, la calidad o la procedencia geográfica del producto o servicio.”

h- “Los que aplicados a identificar vinos o bebidas espirituosas contengan o consistan en indicaciones de procedencia geográfica que identifiquen vinos o bebidas espirituosas que no tengan esa procedencia, incluso cuando se indique el verdadero origen del producto o se utilice la indicación geográfica traducida o acompañada de expresiones tales como “clase”, “tipo”, “estilo”, “imitación” u otras análogas.”

i- Los que reproduzcan o imiten el escudo, la bandera, las condecoraciones y otros emblemas de España, sus Comunidades Autónomas, sus municipios, provincias u otras entidades locales, a menos que medie la debida autorización.

j- Los que no hayan sido autorizados por las autoridades competentes y deban ser denegados en virtud del artículo 6 ter del Convenio de París.

k- Los que incluyan insignias, emblemas o escudos distintos de los contemplados en el artículo 6 ter del Convenio de París y que sean de interés público, salvo que su registro sea autorizado por la autoridad competente”

Estas definición legal corresponde a lo establecido en España, pero en todas las legislaciones nacionales e internacionales existen leyes al respeto que van en la línea de los establecido en la legislación española para enmarcar que es y que no es registrable como marca en cada territorio.