La patente europea ofrece a un inventor la posibilidad de obtener, a través de una tramitación unificada, una patente en todos los estados miembros del acuerdo, que en la actualidad son bastantes más que los miembros de la Unión Europea.

patente europeaEn concreto: Albania, Croacia, Grecia, Lituania, Portugal, Alemania, Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Reino Unido, Austria, Eslovaquia, Hungría, Macedonia, Rumania, Bélgica, Eslovenia, Irlanda, Malta, San Marino, Bosnia, España, Islandia, Mónaco, Serbia, Bulgaria, Estonia, Italia, Montenegro, Suecia, Checa, Rep., Finlandia, Letonia, Noruega, Suiza, Chipre, Francia, Liechtenstein, Polonia, Turquía.

Es un sistema que no substituye sino que une al procedimiento del registro de patente a nivel nacional, con el objetivo de armonizar los sistemas jurídicos de los Estados miembros.

La patente europea prevé una única solicitud a presentar en una de las lenguas oficiales (inglés, francés y alemán); es tramitada por la Oficina Europea de Patentes (OEP) y permite, mediante única solicitud, obtener protección para una invención en todos los países miembros del Convenio de Munich o CPE. La solicitud de la patente europea puede presentarse tanto en la OEP en Munich o en las sedes del Aja o de Berlín, o bien en las oficinas nacionales que sucesivamente se ocuparán de tramitarla a la oficina europea.

Patente Europea: concesión

La concesión de la patente europea otorga un derecho exclusivo por 20 años. Cabe destacar que la concesión de la patente europea está sujeta a un periodo de 9 meses de posibles oposiciones por parte de terceros.

Dentro de los tres meses desde la publicación de la concesión, la patente Europea debe ser validada en los países designados en el momento de la solicitud o en algunas de ellas, a elección del titular. En muchos estados, es necesario presentar la traducción, total o parcial, del texto de la patente concedida, en caso contrario, se considerará la solicitud de patente europea abandonada por el Estado en cuestión.

Hay que señalar también que, como resultado del denominado “Acuerdo de Londres”, el proceso de validación es automático en algunos países miembros (por ejemplo, Inglaterra y Alemania); para otros países (entre los cuales Eslovenia, Dinamarca y Suecia) se requiere solo la traducción de las reivindicaciones en el plazo de tres meses a partir de la fecha de concesión: esto permite una reducción considerable de los costes de la patente Europea.