La clasificación internacional de patentes (también denominada CIP) es una clasificación común para patentes de invención y modelos de utilidad basada en un tratado multilateral internacional administrado por la OMPI: el Arreglo de Estrasburgo de 1971, entrado en vigor en 1975.

Esta clasificación es un sistema jerárquico que divide todos los sectores tecnológicos en: secciones, clases, subclases y grupos.

El Arreglo de Estrasburgo establece la CIP dividiendo la tecnología en ocho secciones, con unas 70.000 subdivisiones, cada una de las cuales cuenta con un símbolo (números arábigos y letras del alfabeto latino). Así que en concreto se trata de un sistema jerárquico de símbolos independientes del idioma para clasificar las patentes y los modelos de utilidad según los distintos sectores de la tecnología a los que pertenecen.

El objetivo principal de la clasificación internacional de patentes es la recuperación de documentos de patentes para la  valoración del cumplimiento de los requisitos de patentabilidad: valorar la novedad y actividad inventiva de una invención, o determinar el estado de la técnica en un sector tecnológico específico.

Los solicitantes de patentes deben determinar si su invención es novedosa y cumple todos los requisitos. Para ello es necesario examinar enormes cantidades de información. La clasificación internacional de patentes facilita esas búsquedas al organizar la información relativa a las invenciones en estructuras indexadas y manejables que permiten recuperarla fácilmente.

¿Quién suele manejar en concreto este tipo de información? Se valen de esa recuperación de documentación las autoridades que conceden patentes, los inventores, las unidades de investigación y desarrollo y demás partes interesadas en la aplicación o el desarrollo de la tecnología.

La clasificación internacional de patentes no es una fuente “estática” de documentación, sino que es objeto de una revisión continua: esto para adaptarse a la evolución de la tecnología y ciencias. La actual versión ha entrado en vigor el 1 de enero de 2015.