El agotamiento del derecho de marca es el principio previsto en la Ley de Marcas, art. 36 según el cual “El derecho conferido por el registro de la marca no permitirá a su titular prohibir a terceros el uso de la misma para productos comercializados en el Espacio Económico Europeo con dicha marca por el titular o con su consentimiento”.

En términos más prácticos, el agotamiento del derecho de marca protege la comercialización de mercancías en el Espacio Económico Europeo (EEE) de forma que la reventa por parte de un tercero de un producto protegido con una marca comunitaria y adquirido dentro del EEE no supone vulneración del derecho de marca,  siempre que se haya comprado a un distribuidor oficial o el artículo original.

El espíritu de esta disposición de la normativa comunitaria mira a proteger el principio de libre mercado (consagrado en el artículo 30 del Tratado CE), ya que al titular registral tiene en exclusiva la facultad de introducir en el mercado los productos distinguidos mediante su marca y fijar el precio de venta, pero no el precio de reventa del producto.

Esto es: el derecho de exclusiva no confiere al titular de la marca un monopolio sobre la distribución ulterior de los correspondientes productos.

El agotamiento del derecho de marca se presenta así como un efecto limitativo de los derechos exclusivos del titular de la marca que surge como consecuencia de la primera comercialización de los productos.

Eso sí, el principio del agotamiento del derecho de marca sólo aplica cuando:

  • La primera comercialización ha tenido lugar dentro del EEE. En consecuencia, sí podrá impedirse la reventa de productos que hayan sido importados desde terceros países, es decir: desde países que no pertenecen al EEE .
  • Esta comercialización se haya realizado de forma efectiva.
  • Sin que la marca o los productos identificados con la misma se hayan visto alterados o modificados sustancialmente tras la comercialización.